DIGITALIZACIÓN, GLOBALIZACIÓN Y LA AUTOPISTA DE LA INFORMACIÓN

Escrito por marbella23 12-04-2018 en informacion. Comentarios (0)

Una de las claves del vínculo entre la digitalización y la globalización es la convergencia crítica de las computadoras y las comunicaciones, que se produjo con la invención de los microchips en 1972. Esto supuso el paso de la producción industrial a la postindustrial a través de la automatización y, lo que es más importante, la digitalización de la información, es decir, su transformación del papel enraizado en instituciones concretas a la forma mutable y móvil de los bits electrónicos. En la segunda fase de este proceso, se integraron módulos de información digitalizada para formar sistemas de información de gestión y sistemas relacionados de fabricación y manejo de materiales (Menzies, 1989). En la fase de creación de redes, que ha dominado la década de 1990, el paradigma organizacional comenzó a cambiar. La conectividad global instantánea y la fácil movilidad de los archivos digitalizados, el conocimiento y las instrucciones de procedimiento permitieron una reorganización radical de la actividad económica en el espacio y el tiempo, produciendo lo que David Harvey (1989) ha denominado las "compresiones espacio-temporales" de la postmodernidad y el modelo relacionado de "acumulación flexible" de la organización capitalista (p. 284). Con las redes digitales, la gestión de la economía corporativa se está desinstitucionalizando de los lugares con base (fábricas, oficinas, etc.), y se está desplazando dentro de la red. Se está lanzando al ciberespacio, a la infraestructura en red de la propia comunicación digital. Los inventarios en línea de las tiendas de ropa Benneton enlazados a las computadoras de la oficina central para pedidos de punto justo a tiempo contratados a proveedores locales es un ejemplo de esto, al igual que la multinacional Bechtel que utiliza sus redes para licitar primero y luego reunir los materiales y el personal necesarios para un proyecto de construcción en Arabia Saudita, por ejemplo. Las redes ya no son sólo una línea de transmisión o un medio de transporte auxiliar para hacer las cosas. Están donde las cosas se hacen, y se hacen ahora. Son el centro metropolitano de una nueva economía de sistemas. En la red de las propias redes digitales mundiales, la economía postindustrial digitalizada se está reconstituyendo como una red de conexiones corporativas y de subcontratación que funcionan continuamente a escala mundial.

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Otros han seguido la creciente importancia de la comunicación en la organización de los negocios modernos. Esto va desde el interés de los bancos y de otras empresas por tasas de telecomunicaciones más bajas para los negocios en línea y los servicios empresariales (Winseck, 1998) hasta críticas a la publicidad digital personalizada y a las redes de promoción en las que "el marketing se extiende por toda la autopista de la información" (Dawson & Foster, 1998, p. 52). Pero todo esto va más allá de estos desarrollos separados. Las redes digitales son algo más que una herramienta de negocio. Se están convirtiendo en su principio organizador central. Como he argumentado en otra parte (Menzies, 1996, 1998a), la red global de estas redes digitales es en sí misma el eje de la economía postindustrial globalizada. Las redes, como un todo cada vez más integrado, se están convirtiendo en el lugar donde se forjan los negocios, donde se envía el trabajo y donde la "acumulación flexible" se gestiona y articula a través de economías globales de escala, alcance y velocidad que operan en todos los sectores de la economía y en casi cualquier línea de trabajo. Las "redes empresariales globales" emergentes son un nuevo orden económico mundial (Reich, 1991, p. 111).

Vistas en conjunto, sin embargo, estas tendencias son más que una simple moneda de dos caras. La mente cambia, y lo que vemos es algo nuevo. No una moneda, sino una nueva moneda desmaterializada. Las redes digitales globales de comunicación, coordinación y control se están convirtiendo en la nueva moneda, no sólo del intercambio sino de las transacciones de comunicación en general. También se están convirtiendo en el principal medio o entorno operativo (Meyrowitz, 1997; véase también McLuhan, 1996) para la acción social. Se están convirtiendo en el nuevo contexto para el cuidado de los negocios, para la actividad de valor añadido en todo, desde la confección y comercialización de prendas de vestir hasta la cultura de la confección y comercialización.